¿Qué es la amistad?
Qué vínculo el de la
amistad, ¿verdad? Se da, se produce como un chispazo. Un día entramos a la
primaria, o a la secundaria; o caemos en una fiesta de amigos y empezamos a
vincularnos y, de repente, aparece alguien, ese que capta lo que nosotros
estamos pensando. Nos damos cuenta por el cómo esa persona se mueve, mira, en
lo que dice: es desde una multiplicidad de intuiciones inconscientes sobre ese
otro que ¡ya está! esa persona, esa piba, esa niña (si estamos en la infancia)
va a ser nuestro amigo, es así.
Pero ustedes me pueden decir que estoy describiendo algo
parecido a un estado de enamoramiento, a un flechazo, ¿saben qué? un poco, sí.
La amistad se produce con esa magia de los flechazos, pero a diferencia del
mundo del amor, la corriente erótica queda desplazada, sublimada,
metamorfoseada hacia el humor, la charla, el compañerismo. Una de las cosas más
liberadoras de la amistad es que allí, la idea de responsabilidad, está muy
diluida, o casi no está.
La amistad, refugio
de las responsabilidades
La amistad es un refugio para las responsabilidades de la
vida cotidiana. Con los hijos, hacia los padres, con los compañeros de trabajo,
incluso con los hermanos, la responsabilidad en esos roles está siempre
presente. En la amistad no, uno puede estar, escuchar, dar una mano; pero nada
de eso tiene que ver con la idea de responsabilidad. Por otro lado, en este
vínculo se puede prescindir de los proyectos. Uno puede ser amigo de alguien
por cincuenta años sin tener ningún tipo de proyecto en común más que comer
asado una vez por mes.
Es verse, hablar pavadas y cosas serias asociadas a los
dolores de la vida también, y no hace falta más nada. La amistad construye
identidad, sí: somos nuestros amigos, estamos hechos un poco de ellos, y ellos
de nosotros, ya que son nuestros pares, que comparten toda una serie de
códigos, gustos e intereses en común como iguales generacionales. La familia
primaria sin duda que es la que más moldea nuestra personalidad y carácter;
pero es la amistad la que termina ese proceso (en muchos casos los amigos nos
salvan la vida si hubo una familia primaria muy negativa), la amistad puede
alquimizar y metamorfosearlo todo.
Los amigos:
compañeros de andanzas
Pero lo más importante es que los amigos son los compañeros
de andanzas: con ellos compartimos la entrada en la sexualidad, las diferentes
etapas de la vida, las penas, las maduraciones y regresiones que armamos con
las crisis, nuestras conquistas. En las buenas amistades nos alegramos o
entristecemos por los logros o las penas del otro. Pero lo más importante,
hablamos pavadas y banalidades…y de mujeres y de hombres…y de la vida, sin
parar, ¡pero sin parar! y eso es profundamente curativo.
Pero también están los consejos, que muchas veces pueden
sacarnos de una situación compleja. Y se aprende: aprendemos cómo ese otro
procesa la realidad. Muchas veces simplemente con observar cómo se maneja un
amigo en determinados asuntos, crecemos, copiamos, y hasta podemos ser mejores
personas. En general la amistad está bastante higienizada de conflictos, si es
auténtica (una amistad trabajada), difícil que se pongan en juego los típicos
sentimientos oscuros que tenemos los seres humanos, como la envidia, la
competencia, el odio, el orgullo.
La amistad y el
tiempo
La amistad resiste el tiempo y la distancia: uno puede verse
una vez por año, o incluso menos, y en esos reencuentros, ya está: a los tres
segundos estás en la frecuencia de siempre. No pasa nada. No ocurre así en
otros vínculos, en el amor por ejemplo. Una vez que la amistad se construye, es
eterna, resiste. Hay poco escrito en psicología, en filosofía, en sociología
sobre la amistad; sí, mucho sobre el amor, los hijos, los padres…eso es un buen
indicador.
Sólo la literatura o el cine se animan, vía metáfora, arte,
a describir todo este asunto. Hoy quería compartir esto con ustedes. De paso
les recomiendo dos films sobre el tema: "Erase una vez en América",
del enorme Sergio Leone. Y "Novecento" de otro gigante, Bernardo
Bertolucci. ¡Miren que van a estar viendo el mejor cine del mundo.



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