LA AMISTAD ES MI VALOR
Una persona amistosa y sociable es capaz de establecer
relaciones con los demás caracterizadas por la libertad, la creatividad, la
comprensión y la comunicación profunda de lo que nos parece más importante. El
valor de la amistad nos dispone a ser amables y afectuosos con los otros y a
tener interés por ellos renunciando a la hostilidad y el egoísmo. Esa
disposición debe existir dentro y fuera del grupo del que formamos parte e
impulsarnos a establecer vínculos incluso con quienes nos parecen extraños, diferentes
y ajenos. Se trata de hacer de nuestro corazón una “casa abierta” para todos y
sentirnos, en general, amigos de las personas con la voluntad de acercarnos a
ellas, conocerlas y entenderlas sin resistirnos, siempre y cuando no existan
razones para hacerlo. La única razón para evitarlo es descubrir que la cercanía
o la compañía de alguien puede ser destructiva o perjudicial; pero de allí en
fuera ¡todos son bienvenidos en nuestra casa! ¿Qué haces para cultivar una
planta? La siembras, la pones al sol, le quitas las hojas secas. Algo semejante
ocurre con la amistad. Una vez que existe tienes que darle cuidados: guarda
para ti las cosas que te cuentan tus amigos, diles siempre la verdad, dales las
gracias cuando te ayudan y ayúdalos cuando lo necesiten. Es muy importante
corresponder a lo que ellos hacen por ti. En muchas situaciones, como una
competencia, la amistad se pone a prueba. Procura mantenerla más allá de ellas.
Los principales riesgos que pueden “marchitar” una amistad son el egoísmo (pensar
demasiado en ti sin fijarte en los demás) y el orgullo, que te impide ver las
cualidades de los otros. El extremo contrario de la amistad es la enemistad,
cuando dos personas buscan la manera de hacerse daño. Ésta sólo trae consigo
soledad y tristeza.
La amistad es un vínculo que nos proporciona la posibilidad
de compartir experiencias, conocimientos e incluso medios económicos. Los lazos
de amistad se potencia recíprocamente y
no puede existir por separado. La realidad de la amistad es dual.
Implica la existencia de al menos dos
personas. La amistad necesita a un interlocutor para compartir, crecer
mutuamente y descubrir (se) en él sus
valores y también sus deficiencias.
El buen amigo no
anula al otro sino que lo potencia, es su compañero y un facilitador de sus
muchas posibilidades. Sufre cuando tu sufres y se alegra cuando tu te alegras.
No es envidioso, ni prepotente ni se aprovecha de ti
La amistad se basa en
la mutua confianza, donde el objetivo es ayudar al otro consecuentemente así
mismo.
La amistad no se
impone, ni se programa, como todo en la vida requiere de un esfuerzo para
conseguirlo y lo más importante es poner los medios para lograrlo y mantenerlo.
La amistad se muestra
en los momentos felices: el nacimiento de un hijo, la celebración de un ascenso
laboral, la inauguración de una casa. En otras ocasiones la amistad se
concretiza en una llamada telefónica para pedir un consejo o compartir un
proyecto o intercambiar ideas políticas, religiosas o de la propia existencia,
o simplemente por esa sensación que tenemos de que existe una persona, aunque
sea a cientos de Km., a la que podemos recurrir solamente para hablar y
saludarla.
En todas las
situaciones, tanto buenas como en los momentos difíciles aparece nuestro amigo
al que podemos recurrir y dejarnos aconsejar, descargar, llorar, reír y escuchar. De una u otra forma comunicarnos
con él.
La amistad es una
relación entre iguales con alguna característica en común. Por eso los
profesores, los padres, los jefes no pueden ser amigos de sus alumnos, de sus
hijos o de sus empleados.
La amistad no se
centra en las cualidades del otro sino más bien en su propia esencia: cómo es
como persona, qué cualidades tiene, qué sentimientos provoca.
La amistad no origina
simpatía hacia la persona sino empatía: capacidad para comprender y para
compartir alegrías y tristezas.
Cuando un amigo nos
relata sus confidencias, lo dice según su criterio, y la amistad requiere
corregir los errores subjetivos, para poder aprender la objetividad de los
hechos.
El amigo es una
persona que lo sabe todo de ti y te quiere tal eres.
LA AMISTAD abarca la lealtad y confidencialidad. Lograr la
sinceridad mutua.
Los amigos son
aquellas personas que en los momentos difíciles esta contigo. La distinción
para verdaderos y falsos amigos es la presencia común en los buenos momentos y
la sola ayuda de los verdaderos en los malos.
En la amistad
buscamos la ayuda incondicional, nos apoyamos con los amigos para pasar mejor
las tristezas, duplicar las alegrías y dividir las angustias por la mitad.
Un proverbio sobre la
amistad en el que estoy de acuerdo es el siguiente: “El que busca un amigo sin
defectos se queda sin amigos”.
A un amigo lo llamas
cuando estás pasando por una situación insegura para que nos aconseje según su
parecer, le pedimos su opinión, para que
luego nosotros elijamos nuestro propio criterio, sin que eso perjudique nuestra
relación.
Existen diferencias
en la relación de Amistad con la relación del Amor. Diferencias entre los
amigos de los conocidos.
La amistad sincera es
recíproca, ambas personas enriquecen esa relación, creciendo y aprendiendo de ella.
La sinceridad, la
generosidad, la comprensión, el afecto mutuo son pilares sobre los que se
construye una amistad que va consolidando con el tiempo. Esto hace falta
para lograr una amistad sana y
constructiva.
Por eso en el refrán
“Amistad por interés, no dura porque no lo es”
Amistades de conveniencia, en las
que ciertas personas se acercan a quien
les puede dar prestigio, y hay otras de verdad en que importa el
fortalecimiento del amigo.
En la sociedad actual
impera el materialismo al mismo tiempo que es
pragmática, prevalece entre la gente el sentimiento de la amistad.
La amistad exige el
fiel sentimiento de la sinceridad, la comunicación sin trampas ni exigencias,
la entrega mutua sin egoísmo, la preocupación por el otro, la confianza sin
límites, la paciencia, el respeto a las ideas, aceptar la forma de vida del amigo, la confianza sin
limites, el saber escuchar, saber perdonar, el ser fiel a la amistad aunque
este lejos o haya pasado mucho tiempo.
En resumen con el
amigo existen dos componentes importantes: confiar y compartir desde tus
proyectos, problemas, inquietudes, sueños y fracasos. Todo lo anterior se
aprende desde la infancia hasta la edad adulta, pasando por el
joven-adolescente que en esta etapa su medio social y los apoyos de amistad
encuentra una gran liberación en muchas ocasiones en su confusión mental y
emocional, su maduración personal depende de su integración en el mundo adulto.
Se siente y tiene la imperiosa necesidad de “aliarse”, de relacionarse con
otras personas de su condición y edad.


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