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jueves, 22 de junio de 2017

REFUJIO

LA AMISTAD, REFUGIO DE LAS RESPONSABILIDADES

La amistad es un refugio para las responsabilidades de la vida cotidiana. Con los hijos, hacia los padres, con los compañeros de trabajo, incluso con los hermanos, la responsabilidad en esos roles está siempre presente. En la amistad no, uno puede estar, escuchar, dar una mano; pero nada de eso tiene que ver con la idea de responsabilidad. Por otro lado, en este vínculo se puede prescindir de los proyectos. Uno puede ser amigo de alguien por cincuenta años sin tener ningún tipo de proyecto en común más que comer asado una vez por mes.

Es verse, hablar pavadas y cosas serias asociadas a los dolores de la vida también, y no hace falta más nada. La amistad construye identidad, sí: somos nuestros amigos, estamos hechos un poco de ellos, y ellos de nosotros, ya que son nuestros pares, que comparten toda una serie de códigos, gustos e intereses en común como iguales generacionales. La familia primaria sin duda que es la que más moldea nuestra personalidad y carácter; pero es la amistad la que termina ese proceso (en muchos casos los amigos nos salvan la vida si hubo una familia primaria muy negativa), la amistad puede alquimizar y metamorfosearlo todo.

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